Declaración de Guadalajara Guadalajara Ciudad Educadora
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XI CONGRESO INTERNACIONAL DE CIUDADES EDUCADORAS
“Deporte, Políticas Públicas y Ciudadanía. Retos de una Ciudad Educadora” 

Declaración de Guadalajara

Declaramos que:

La Ciudad Educadora se sustenta sólidamente en los veinte principios de su Carta Fundacional, la cual sugiere –en los principios 1, 4, 8, 10 y 11- la importancia del deporte, la actividad física, la educación para la salud, así como la necesidad de disponer de espacios, equipamientos y servicios públicos adecuados para ello. La Ciudad Educadora se constituye en armonía con los  principios defendidos por la Carta Internacional de la Educación Física y el Deporte suscrita en 1978 por la UNESCO, donde la práctica de la Educación Física y el Deporte es reconocida como un derecho humano fundamental.

El deporte es una actividad estrechamente asociada a la constitución y ejercicio de la ciudadanía, por lo que las políticas públicas establecerán como marco normativo el derecho de todos los habitantes de la ciudad para beneficiarse del potencial de la actividad física y deportiva,  no solamente como factor indispensable para la promoción y preservación de la salud, sino en la construcción del vínculo comunitario, a través de procesos de inclusión social, de competencias de interacción y educación en valores asociados: equidad, solidaridad, trabajo en equipo, compañerismo, esfuerzo, entre otros.

En consecuencia, la escasez de recursos administrativos, organizativos y presupuestales para ofrecer espacios y facilidades para la realización de actividad física y deporte resulta una falla grave en el manejo de recursos públicos y en los planes de desarrollo urbanos, habida cuenta de los graves problemas de salud pública, de inseguridad, de desintegración social e incluso de degradación ambiental derivados de la escasez de condiciones suficientes para situar al deporte al interior de las formas de vida urbana. Resulta evidente y excesivamente oneroso el costo de oportunidad desaprovechado para reducir esta problemática cuando se carece de condiciones necesarias para el ejercicio del deporte en todos los grupos de edad. Por otra parte, la ausencia de actividades físico-deportivas constituye un verdadero déficit en materia de la educación integral a la que tiene derecho la población.

Gobiernos municipales y ciudadanos deberán trabajar conjuntamente para revertir las tendencias seguidas por las formas actuales en que se estructuran las actividades físicas y deportivas, marcadas por la fuerte comercialización de sus expresiones, la creciente privatización de los recursos públicos (infraestructura, servicios, espacios públicos), la perversión de su sentido integrador, ya que tales factores actúan sinérgicamente en contra de la accesibilidad, disponibilidad, calidad y asequibilidad de la actividad física y deportiva, fomentando procesos de segmentación social y fundamentalismos de diverso cuño.

Frente a estas tendencias de atomización social, las ciudades educadoras asumen como responsabilidad fundamental la democratización de la actividad deportiva a fin de contrarrestar la tendencia a convertirse, o bien en un espectáculo masivo de espectadores pasivos, o bien una práctica elitista  cuyo acceso es posible sólo para unos cuantos.

Para este efecto, las ciudades educadoras se comprometen a:

  • Motivar la práctica de la educación física en escuelas públicas y particulares, en todos sus niveles. Para ello se asegurará  la infraestructura adecuada y el personal capacitado;
  • Promover formas de comunicación social a través de las dependencias de salud gubernamentales orientadas al fomento de la actividad física- deportiva, con personal calificado como medida de prevención de enfermedades y como opción terapéutica para ciertas enfermedades crónicas. Asimismo, se deberá promover la transversalidad en las políticas públicas;
  • Desarrollar políticas públicas que garanticen espacios para practicar deporte, que a su vez se constituyan en lugares de socialización, así como para peatones, bicicletas y toda  forma de movilidad urbana no motorizada, con la debida seguridad y protección contra  todo tipo de violencia, represión y de accidentes de tránsito provocados por automotores;
  • Sensibilizar a las empresas de la importancia del deporte y la actividad física, garantizando que sus trabajadores dispongan de las condiciones necesarias para realizarlo, en apego al artículo 24 de la Carta de Derechos Humanos, que considera la recreación como derecho individual inalienable y una necesidad básica del ser humano;
  • Considerar el deporte parte integrante de la cultura en la que viven los habitantes de las ciudades; para ello, se promoverán los mecanismos conducentes a promover la práctica del deporte tomando en consideración las aptitudes y las preferencias de diferentes sectores de la población en función de sus gustos y posibilidades,  su adscripción laboral y familiar, y de todo tipo de agentes que inciden en hacer del deporte una actividad placentera, constitutiva de sus vidas cotidianas;
  • Prestar especial atención a grupos vulnerables, tales como niños, migrantes, desempleados, personas con capacidades diferentes o de la tercera edad, a modo de encontrar las vías posibles para que sean integrados en actividades deportivas de forma regular y rutinaria, que permita a la vez su integración social;
  • Fomentar el asociacionismo a través de redes deportivas, que sirvan a la vez como fuentes generadoras de capital humano y fortalezcan  por esta vía el tejido social.

 

Por la actual dinámica social, cultural y de salud pública que se vive en las ciudades, es necesario el compromiso para desarrollar políticas públicas conducentes a hacer del deporte parte de su cultura, una forma reconocida de construcción de la ciudadanía y de mejora de la calidad de vida en las Ciudades Educadoras.  

Guadalajara, Jalisco a 24 de abril de 2010.
Expo Guadalajara